Nuestra historia
Una despensaque cuentauna historia.
Valylac empezó en Urubamba con una pregunta muy simple: ¿qué pasaría si la despensa de todos los días tuviera nombre, apellido y valle de origen?

El valle nos dio todo.
Nuestra tierra, el Valle Sagrado de los Incas, siempre ha sido un pequeño milagro agrícola: papas nativas de mil colores, aguaymanto dulce, duraznos de altura, leche fresca, ajíes con alma. En Urubamba crecimos rodeados de esa abundancia — y también de productores, pequeñas granjas y vecinos que saben cómo tratar esos ingredientes.
Valylac nace para juntar eso en un solo nombre. Una despensa artesanal que reúne lácteos, snacks andinos y conservas, hechos con lo que el valle entrega y con las manos de las personas que lo trabajan.
Nuestros aliados tienen nombre propio.
Trabajamos con Granja La Salle de Urubamba y una red de productores independientes de Yanahuara, Yucay y Ollantaytambo. Hemos caminado desde la leche cruda hasta el yogurt final, y desde el cultivo del ají hasta el frasco de salsa picante. Ninguna etapa es anónima.
También somos parte de la red de AgroRural y la Municipalidad de San Isidro, que nos ha llevado hasta Lima a través del Mercadito Municipal — una forma de que el Valle Sagrado llegue a la mesa de más familias peruanas.
¿Qué significa “artesanal” para nosotros?
Significa batches pequeños, ingredientes naturales, cero aditivos químicos. Significa etiquetas puestas a mano, tapas con muselina y cordel de yute. Significa que si algo sale mal, sabemos a quién llamar porque es alguien que conocemos.
Lo que creemos.
Creemos que una despensa puede ser un acto cultural. Creemos que apoyar lo local no es una campaña, es una forma de comprar. Creemos que el sabor más honesto es el que sale de un valle que conoces por nombre.
Apoya lo local. Celebra lo auténtico.




